
SIRIA.- Sabria Khalaf es una impresionante mujer que vivió una verdadera odisea para huir de la guerra en Siria y reencontrarse con sus familiares, siete meses después, en Alemania. Unos 20 familiares esperaban hace 12 días en el aeropuerto de Düsseldorf. Hijos, nietos, bisnietos y hasta un tataranieto de poco más de un mes.

En el quinto día de viaje, las autoridades griegas escoltaron la embarcación hasta el puerto de Atenas. El hijo de Khalaf vive desde 2000 en Alemania y no veía a su madre desde 1998. Para llevársela a Alemania viajó primero a Atenas e intentó conseguirle ahí un permiso para viajar. Sin embargo, no lo logró y las autoridades además detectaron sus pasaportes falsos. Y madre e hijo fueron bloqueados en ese país y les resultó imposible volar a Alemania para reunirse con sus familiares. Su historia fue publicada por el diario alemán Süddeutsche Zeitung; la diputada del partido La Izquierda Anette Groth leyó la nota y decidió actuar. "Después de leer el artículo pensé que eso no podía suceder", dijo. Fue así como llevó el asunto a la atención del presidente alemán, Joachim Gauck. Tanto la presidencia como la Oficina de Inmigración se activaron para desbloquear el asunto. Desde la denuncia de Groth hasta que Khalaf aterrizó en Alemania, pasaron unos 17 días de intensas negociaciones y burocracias. Las reglas para la recepción de refugiados son bastante estrictas en Alemania y en general requieren que quede demostrado que, por su raza o religión, los postulantes están amenazados en su país.
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